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CAMBIA TU ACTITUD, NO TU DESIERTO

"Fortalezcan a los débiles, den fuerza a los cansados, y digan a los tímidos: ¡Anímense, no tengan miedo"Isaías 35:3

 

Isaías no les dice a los que están en el desierto que el desierto desaparecerá de inmediato. Les dice algo más difícil —y más honesto.

 

El primer movimiento no es cambiar las circunstancias. Es cambiar la actitud con la que se transitan.

 

Hay algo profundamente liberador en esto, aunque a primera vista pueda sonar a cliché. Porque el profeta no está diciendo que finjas que el desierto no existe. Está diciendo que no tienes que dejar que el desierto decida cómo vas a caminar por él.

La actitud es lo que elegimos cuando no podemos elegir las circunstancias. No elegiste el desierto económico. No elegiste la enfermedad. No elegiste la traición o el silencio de Dios que llevas tanto tiempo sintiendo. Pero sí puedes elegir si vas a atravesarlo agachado o erguido.

 

David Ben Gurion, primer ministro israelí, tenía un sueño que sus contemporáneos encontraban absurdo: hacer florecer el desierto. Israel tiene un territorio que es 60% desértico. Impensable que alguna vez podrían llegar a ser líderes mundiales en producción de flores y frutos. El sueño se hizo realidad, pero no de la noche a la mañana. Fue el resultado de una actitud sostenida frente a una limitación que nadie eligió.

 

El desierto siguió siendo desierto por mucho tiempo. Pero la actitud cambió lo que era posible dentro de él.

 

Para reflexionar: 

¿Cuál es la actitud que has llevado a tu desierto hasta ahora? ¿Qué cambiaría si decidieras atravesarlo con una perspectiva diferente?

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